Hace poco leí (no recuerdo dónde) que acaba de estallar la “burbuja-pop”. Algunos (parece que bastantes) grupos musicales tienen pendiente de cobro las actuaciones que han realizado en muchos municipios españoles. Los deudores, los ayuntamientos que les contrataron. Según el artículo, la situación de esas bandas es “crítica”. ¿Hay salida?
Hace un año publicamos un post sobre los cambios que se habían dado en la industria de la música. Quienes controlaban el negocio (las compañías discográficas) apenas han trasladado al precio de venta final el grandísimo ahorro en costes que ha supuesto eliminar el formato físico para la distribución de un álbum. Creen que siguen teniendo el control total del negocio, cuando es evidente que ya no es así. Y en lugar de adaptarse a los nuevos tiempos, insisten en buscar el camino de la represión, presionando a los gobiernos para que promulguen leyes como la “Sinde” o la “SOPA” en una batalla que tienen perdida de antemano.
Estoy en contra de la piratería. Si un artista no cobra por su obra, terminará por dejarlo. Pero los tiempos han cambiado, y todos deben adaptarse a los mismos. Si las canciones se vendieran en la red a 10 o 15 céntimos (en lugar del dólar que se cobra ahora), las ventas aumentarían exponencialmente y las copias ilegales disminuirían de igual manera. Y ventas millonarias significan ingresos millonarios. Todos ganan en este nuevo modelo (lo que pasa es que las compañías quieren llevarse mucho más de lo que lo hacían antes).
La gente elige lo que le gusta. Y con las posibilidades que ofrecen las redes sociales, los buenos músicos ya no dependen tanto como antes de las discográficas para masificar su producto. Así que quien deje de quejarse y se dedique a aprovechar las nuevas oportunidades que tiene ante sí será quien termine por triunfar.
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