Una empresa es un lugar donde conviven distintas personas, con sus correspondientes grados de formación, distintas visiones de las cosas, y por lo tanto, con sus discrepancias sobre cómo desarrollar determinadas tareas. El conflicto es inherente a una organización. Una empresa donde no haya conflicto es una empresa muerta. La gestión de los mismos marca el éxito o el fracaso de las organizaciones.
¿Cuál es la mejor manera de afrontarlos? Yo puedo contar mi experiencia. Lo que no hago, desde luego, es evitarlos. Conozco (y he trabajado con) unas cuantas personas que tenían pánico a enfrentarse a estos problemas. Se escondían en sus despachos y esperaban que otros les sacaran “las castañas del fuego”. Esta práctica es incompatible con ejercer cualquier tipo de cargo directivo.
Siempre he creído en los equipos autogestionados. Me gusta rodearme de buenos profesionales, y eso implica que son capaces de complementar sus distintas perspectivas de los retos a los que nos tenemos que enfrentar día a día. Considero un fracaso que dos (o más) personas tengan que acudir “al jefe” para resolver un conflicto. Aún así, si se da el caso, dedico el tiempo que sea necesario a escuchar. Y sobre todo, a preguntar. A quitar, si existe, el aspecto personal de la discusión. Una vez tomada una decisión (si se puede consensuar, mejor, pero no siempre es posible), no permito que nos desviemos un ápice de la misma. El éxito o el fracaso es compartido.
A veces, el conflicto suele ser de personas que no terminan de conectar. Ahí, suelo dejar claro que no hay obligación de ser amigos, pero sí de ser buenos profesionales. Y ser buen profesional significa ver más allá del interés personal y mirar por el bien de la organización.
Hay dos tipos de personas que son generadoras de conflictos, y que cuando los detecto dentro de mis equipos son despedidos de inmediato: los “pelotas” y los “chivatos”. Un buen directivo no necesita de semejante escoria para saber qué está pasando. ¡Evítalos siempre! Es algo que me enseñó mi padre, y la verdad es que tenía mucha razón.
Conclusión: un conflicto bien gestionado es enriquecedor para la empresa.
¿Conflicto?, En las empresas españolas no existe el conflicto. Si discutes constructivamente a un directivo español (ya sea en privado o en publico) este te la guarda y tu carrera en dicha empresa está finalizada. Quizás no la primera vez pero como tengas opinión propia e intentes participar en la toma de decisiones tienes un problema importante. Al final tiendes a asentir a cualquier orden tenga o no sentido. Seguramente este sea otra de las razones por la que la competitividad de nuestras empresas sea de las peores de Europa.
[...] This post was mentioned on Twitter by Cristina de la Peña and Carlos Villaumbrosia, julen basagoiti. julen basagoiti said: Hoy, el primero de una serie de 3 post dedicados a la gestión de los conflictos en las empresas: http://tinyurl.com/2eex2ga [...]