Una de las definiciones de la palabra “simple” que la RAE da es la de “mentecato, abobado”. Eso es lo que me ha venido a la cabeza para definir a José Luis Feito, presidente de la Comisión de Economía y Política Financiera de la CEOE, cuando afirma que “en el 80% de los casos los parados rechazan trabajos porque implican trasladarse de un barrio a otro”. Desconozco de dónde saca esa estadística, pero yo no me la creo (por cierto, su rueda de prensa no tiene desperdicio).
Parece que es más fácil derivar las responsabilidades hacia afuera que hacer autocrítica. Una clase empresarial mediocre, que tuvo durante muchísimo tiempo un presidente (Díaz Ferrán) que está imputado por la negligente gestión de sus empresas, no está en posición de sentar cátedra en prácticamente nada.
En lugar de admitir la falta de competitividad del tejido productivo español por haber confiado en el “ladrillo” como fuente perpetua de obtención de ingresos y no haber invertido recursos en desarrollar nuevos sectores o salir (cuando había que hacerlo) al mundo a vender sus productos, esta gente se dedica a dar consejos a la Administración sobre cómo debe gestionar el mecanismo de solidaridad vigente para aquellas personas que se encuentran en situación temporal de desempleo. Quizás teman perder las cuantiosas subvenciones que reciben de la misma.
Sería bueno tener datos concretos sobre el número de parados que rechazan ofertas de trabajo (y sus condiciones) en otros lugares y que prefieren seguir cobrando el paro. Apuesto a que no hablamos de grandes cifras, por la sencilla razón de que las empresas ahora tienen muchísimas personas para elegir en sus propias localizaciones, sin necesidad de buscarlas en otros lugares.
Así que a este señor habría que decirle aquello de “zapatero, a tus zapatos” (va sin segundas intenciones). Se hacen llamar empresarios, pero en el fondo son unos auténticos “paquetes”.
Puedes seguirnos en twitter (@jbasagoiti y @BZMK).