“El blog de Julen Basagoiti. El Profesional del Siglo XXI. Liderar. Compartir. Aprender. Vivir. ¡Otro tipo de empresa es posible!”

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Internacionalización
Estos son los contenidos relacionadas con este tema:


14 de Diciembre de 2014
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El Gobierno Vasco tiene la intención de poner en marcha un plan de repatriación de profesionales cualificados, de manera que regresen para poner su conocimiento y  experiencia al servicio de las empresas vascas. El plan está dotado con 400.000 € y el objetivo es conseguir atraer a 12 personas.

Foto de @anelagerqvist

La idea, en principio, es muy buena e interesante. Pero, como expatriado que soy, y a la vez, conocedor del tejido empresarial vasco, me surgen algunas dudas.

La primera, es que quien contrata no es el Gobierno Vasco, sino las empresas. Y lo lógico es que partiera de ellas el interés en reclutar nuestro talento, conocimiento y experiencia. Sin embargo, la dinámica en la que se están moviendo es otra, que consiste en abaratar costes, también en el ámbito de las personas. Se prescinde de profesionales experimentados (más caros) para contratar otros más jóvenes (y más baratos), con contratos en precario en muchos casos. Para mí es un error, lo llevo diciendo mucho tiempo. Lo lógico sería poder hacer la mejor plantilla posible, que va a tener un coste mayor, pero también una rentabilidad infinitamente superior. Pues no hay manera. Y cuando estás en el extranjero, jugando en “otras ligas”, con unos puestos mejor remunerados y con un reconocimiento profesional, lo de volver a casa a cualquier precio no está entre las prioridades.

El segundo problema que veo es el de la dotación económica. 400.000 € para 12 personas sale a una media de 33.333 € por cabeza, que puede cubrir, en el mejor de los casos, 1/3 del salario bruto anual de estos perfiles profesionales. ¿Qué empresas están dispuestas a asumir esos costes, en estos momentos, teniendo en cuenta que las grandes compañías con presencia internacional deberían quedar excluidas de este plan porque ya tienen en sus plantillas estos profesionales? No creo que muchas.

El consejo que yo le daría al Gobierno Vasco, es que dedicara su dinero a cambiar el tejido empresarial del país. Si estamos de acuerdo en que el mundo ha cambiado y que estamos en una nueva revolución empresarial (con un entorno globalizado y digitalizado donde los cambios suceden cada vez a mayor velocidad), necesitamos un nuevo tipo de empresa. La mayoría de las organizaciones vascas son PYMES, con pocos recursos para salir al extranjero, y con evidentes carencias en cuanto a habilidades directivas. La apuesta inequívoca debe ser el de fomentar fusiones empresariales (más que acuerdos, asociaciones, clusters,…). Necesitamos compañías más grandes, con más recursos, que eliminen costes administrativos (que son fácilmente externalizables) y que aumenten la inversión en desarrollo de producto (y cuando hablo de desarrollo de producto incluyo todos los servicios que van asociados al mismo para su oferta a los mercados y que añaden valor para el cliente, y por lo tanto, mayor precio de venta y mayor beneficio) y en desarrollo comercial y de marketing (estudio de nuevos mercados, nuevas aplicaciones para nuestra oferta,…). Abrir un nuevo mercado requiere un mínimo de 3 años (o lo que es lo mismo, tiempo y dinero).

Para que se den estas fusiones, el Gobierno Vasco debería habilitar medidas de financiación en condiciones ventajosas, pero con una condición: con la obligatoriedad de profesionalizar la gestión empresarial. Tener dinero para comprar un avión no capacita a la propiedad para pilotarlo. En las empresas vascas ocurre lo mismo. La propiedad de las PYMES no está preparada para hacer frente a lo que el futuro depara. Hay que dejar que sean los pilotos los que lleven el avión, una vez que la propiedad ha definido qué tipo de nave quiere y qué rutas comerciales se van a cubrir. Y si la propiedad, luego, no está contenta con el resultado que los pilotos dan, los cambia. Pero sin injerencias. ¿Cuántas organizaciones de este tipo hay hoy en Euskadi? Me temo que no muchas.

El ejemplo de que hace falta invertir en profesionalizar la gestión de las empresas vascas lo tenemos en que han caído y han sido malvendidas empresas como Fagor o Cegasa. Anteriormente se vendieron al capital extranjero (en mejores condiciones) otras como Guascor o ZIV. Las grandes compañías como Iberdrola, Petronor o BBVA hace tiempo que trasladaron fuera sus centros de decisión (aunque sigan manteniendo la sede social en Euskadi).

Esa es mi propuesta desde mi experiencia internacional. ¿Alguien tiene una idea mejor?

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(Este post va dirigido por igual a mujeres y hombres, hombres y mujeres. Utilizo el masculino como genérico para hacer más fluida su lectura).

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18 de Septiembre de 2014
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Hace algo más de cuatro años escribí un artículo titulado “José Antonio Garrido. Ideas sobre un proyecto-país”. Es triste ver que, transcurrido este tiempo, la situación sigue sin mejorar, a pesar de que en diciembre de 2011 el PP accedió al poder y se suponía que iba a hacer las cosas de otra manera.

Sin embargo, el endeudamiento público ha subido, rondando ya el 100% del PIB, el paro sigue fijado en torno a los 6 millones de personas (no es más alto porque la población activa es menor, lo que es un auténtico drama), el sector exterior vuelve a ser deficitario, a pesar de la bajada de salarios realizada para ganar competitividad,… El único indicador que ha mejorado es el de la prima de riesgo, que sí ha bajado, pero no es por la acción del Gobierno, sino por las medidas anunciadas por Mario Draghi desde el Banco Central Europeo.

Nos han estado machacando últimamente con una supuesta recuperación que aún no ha llegado a la población (“los efectos de la mejora en la macroeconomía aún no se han trasladado a la microeconomía”). Si no se han trasladado es porque la macro, en realidad, no se ha recuperado (algo de lo que vienen hablando, hace ya bastante tiempo, diversos economistas, como Roberto Centeno, Juan Laborda, Juan Ignacio Crespo, José Carlos Díez o Antxon Pérez de Calleja, entre otros). Luis de Guindos ya advirtió el pasado fin de semana de que podíamos encontrarnos en la antesala de una tercera recesión.

En verano, viendo las noticias en distintas cadenas de televisión española, era habitual que cuando hablaban de creación de empleo conectaran en directo con algún periodista que estaba en la calle junto a un camarero recién contratado (empleo dignísimo que, por supuesto, merece todo el respeto). Si por ahí va a venir la mejora del bienestar del país, apaga y vámonos.

Sigue faltando un Proyecto a largo plazo. En la Unión Europea y en España. Se sigue improvisando y tomando decisiones cuya finalidad última es ganar tiempo en lugar de arreglar los problemas que tenemos. Los que están al cargo de la cosa pública se preocupan únicamente por defender unos intereses que no son los generales. El resultado es la pérdida de influencia y de competitividad. El mundo ya no es eurocéntrico.

¿Qué puede hacer, en estas circunstancias, una PYME? A corto plazo no se vislumbra una mejora económica en nuestro entorno. La reflexión que debe realizar una empresa es, por lo tanto, la de la forma de acceder a esos otros mercados que son más pujantes. Y la respuesta determinará la necesidad de repensar sus productos y servicios, donde la digitalización ha pasado a ser una obligación. Hay que mejorar las prestaciones, la logística, la forma de acceder al cliente de una manera más rápida y económica. Eso no se hace de un día para otro. De nuevo, nos encontramos ante la necesidad de definir un Proyecto. Por desgracia, muchas PYMES han ido consumiendo sus recursos en estos 6 largos años que llevamos de depresión.

Es la hora, pues, de la imaginación y la solidaridad en nuestras empresas para conseguir resultados. La contrapartida tiene que ser el reconocimiento mutuo (y la consiguiente recompensa) para cuando la situación mejore. Sin embargo, ¿es ese el espíritu imperante en las empresas españolas?

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6 de Marzo de 2013
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Hoy quisiera profundizar algo más en relación con mi post de ayer sobre procesos de internacionalización para pymes.

Siempre suelo utilizar el ejemplo de los pescadores. Si tienes un barquito pequeño (no digo ya si no dispones de él y solo tienes tu caña para pescar desde la orilla), es prácticamente imposible que te acerques a un gran banco de peces porque los grandes pesqueros ocupan la zona y no te dejarán entrar jamás. En esas circunstancias, por lo tanto, tu deber es buscar zonas de pesca no atractivas para las grandes embarcaciones, de manera que puedas acabar cada día con la red llena. Y esas zonas, existen.

Las pymes, por su dimensión, suelen andar justas de recursos (sobre todo, ahora) para afrontar procesos de internacionalización. La gran pregunta suele ser: ¿por dónde empezamos? Y las respuestas de manual suelen ser las de “China, Brasil, Rusia, India,…”. Lo malo es que ahora es tarde para ir a algunos de esos países (un amigo que lleva muchos años en Brasil ya me lo decía en enero de 2012). Y donde hay mucho trabajo ya hay muchos competidores. Si se va de la mano de alguna gran corporación con presencia en destino, la aventura puede ser interesante. Pero si se va por libre, las posibilidades de fracasar son muy grandes.

Yo creo que una opción interesante es externalizar el servicio acudiendo a empresas que tienen agentes comerciales en muchos países del mundo (en bzmk podemos facilitarlo), siempre sabiendo que el proceso va a ser lento. En un periodo corto de tiempo se va a cubrir una amplia extensión mundial, y probablemente nos llevemos la sorpresa de que nuestro producto es interesante en países que no habíamos considerado. Cuando las ventas se vayan materializando y el volumen alcanzado sea considerable es el momento de enviar personal propio a la zona para controlar el mercado (“el ojo del amo engorda el caballo”). Repito una vez más, este proceso es, obligatoriamente, lento. Ya sé que hay prisa por obtener resultados inmediatamente, pero la realidad es la que es.

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5 de Marzo de 2013
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A la conquista del mundo

En más de una ocasión he comentado que aquel 9 de mayo de 2010 en que Zapatero anunció un cambio drástico en su acción de gobierno obligado por la situación y por la presión de los principales mandatarios mundiales (llamadas de Obama, Merkel y el presidente chino entre otros), tomé la decisión de salir al extranjero, ya que intuía que en Bilbao no iba a tener muchas oportunidades durante un largo periodo de tiempo. Por fortuna en lo personal, aunque por desgracia en lo general,  acerté con la decisión.

Por aquellas fechas, desde las instancias oficiales se hablaba de la necesidad de que las empresas invirtieran en innovación para salir adelante. Apenas se hablaba de internacionalización. Pero yo veía que la clave estaba ahí, bastante más que en la innovación. Había que salir al mundo. Y de ello he escrito en numerosas ocasiones.

Leo una entrevista al Diputado de Promoción Económica de la Diputación Foral de Bizkaia, Imanol Pradales. Ahora la internacionalización ya es prioritaria. Me parece muy bien, pero echo en falta dos cosas.

En primer lugar, no se cita a África como un destino para las pymes. Me parece un gran error. Es un lugar más próximo que Sudamérica. En menos de dos horas estás en Marruecos, y en menos de cinco en Senegal o Ghana. Muchos países de la costa atlántica tienen petróleo y grandes poblaciones. Eso significa grandes crecimientos. A veces, las soluciones más sencillas están ante nuestros ojos y no somos capaces de verlas.

En segundo lugar, no veo que se hable de la unión de pymes (fusiones, uniones temporales,…). Salir al extranjero a vender exige mucho tiempo y mucho dinero. Y gran parte de las empresas que todavía siguen a flote se han ido comiendo las reservas de los años de bonanza, por lo que la situación es dramática (ya  lo decía hace poco Confebask). La reordenación de la oferta es necesaria, tanto para poder atender la disminución del mercado local como para hacer frente a los importantes desembolsos que exige salir al mundo.

Una última cuestión: ¿por qué no se dan estadísticas sobre el número de empresas que utilizan los servicios públicos de Diputación, SPRI, oficinas en el extranjero…? ¿Qué nos cuesta y qué retorno obtenemos (en facturación, creación de empleo…)?

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30 de Enero de 2013
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Cuántas veces he visto a directivos que ante una disminución de ventas ponen énfasis en reducir gastos, olvidándose de lo importante, que es conseguir que los clientes (los de siempre u otros nuevos) vuelvan a comprar. Parece mentira, pero es algo que ocurre con mucha frecuencia. El final de la historia suele ser que la empresa acaba cerrando tras una agonía cuya duración depende de lo saneada que estuviera con anterioridad.

Esto ocurre, también, en el ámbito público. Todo el esfuerzo se ha centrado en reducir el déficit (con muy poco éxito, por cierto, ya que el primer objetivo para 2012 era de dejarlo en el 4,5%, y la realidad es que va a quedar por encima del 7%).

He de reconocer que yo también soy partidario de no gastar más de lo que se ingresa. Pero la prioridad absoluta del Gobierno debería estar en volver a recuperar la actividad económica, algo que no es incompatible, por cierto, con contener el déficit.

La riqueza y el empleo lo generan las empresas. Y lo que éstas necesitan es que la Administración se encargue de establecer unas reglas de juego donde haya igualdad de oportunidades para todos. Que haya una verdadera liberalización en todos los mercados para que los clientes tengan verdaderamente una oferta amplia donde elegir. No es lo que ocurre en el sector energético o en el de las telecomunicaciones, por ejemplo.

Fomentar el crecimiento es eliminar trámites para facilitar la creación de empresas (en España es una auténtica tortura). Es eliminar subvenciones (es una medida proteccionista que supone “pan para hoy y hambre para mañana”). La empresa española ha estado muy pendiente de ellas durante muchos años. En su lugar, la Administración debería adjudicar un pequeño porcentaje de sus pedidos a empresas de nueva creación para permitirles crecer y hacerse un nombre con el que ganarse nuevos clientes.

El Estado también debe velar porque el sistema financiero funcione adecuadamente, de manera que se facilite la circulación de dinero que posibilite la actividad económica. Se han perdido 4 largos años en empezar a ponerlo en orden (hasta 2011 España gozaba, supuestamente, del mejor del mundo), habiéndose entregado a bancos y cajas de ahorro, en dicho periodo, miles y miles de millones de euros públicos que no han vuelto al sistema. De momento, nadie ha respondido por semejante desastre.

Como entiendo que quien está al mando no es tonto y sabe bastante más que yo de todo esto, siempre me hago esta pregunta: ¿qué intereses son los que defiende desde su puesto?

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